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Siguiendo los pasos de los BANDOLEROS
César del Campo de Acuña. Málaga
Se trata de un singular recorrido para conocer cómo vivieron algunos de los más insignes 'fuera de la ley' de la España del siglo XIX
Asaltos en angostas carreteras de montaña, trabucos y navajas, correrías por la Serranía…esta fue la vida de algunos ilustres españoles del siglo XIX que oponiéndose a la ley y al invasor francés, se echaron el capote al hombro, subieron a su caballo y se lanzaron a vivir bajo las estrellas.
A pesar de esta romántica estampa, el forajido andaluz del siglo XIX procede de los estratos sociales más bajos de una sociedad atrasada, como era la andaluza de aquella época. No todos fueron tan amables y su evolución de héroes a simples delincuentes ha ido de la mano con el devenir de los tiempos. Pero de cualquier modo, y a pesar de esta pequeña lacra histórica, la vida de aquellos audaces tipos es un fuerte reclamo que merece la pena ser conocido.
Centrándonos en la ruta de los bandoleros y dejando a un lado al mitificado Curro Jiménez, tal vez el más reputado y famoso bribón que trabuco en mano hizo temblar al rico para ayudar al pobre, sea nuestro Robin Hood patrio, conocido como José María ‘El Tempranillo’. Hoy, en el siglo XXI, podemos conocer como, este singular personaje de la picaresca de unos tiempos difíciles vivió gracias a una ruta turística que lleva su nombre.
Partiendo desde el pueblo en el que nació ‘El Tempranillo’, José Pelagio, antes de alcanzar su infame fama, Jauja, cerca de Lucena, el visitante podrá conocer donde el famoso bandolero recibió el bautismo en la Iglesia de San José de Jauja y pasar por la histórica Aceña árabe de Jauja, antiguo molino harinero que hacía uso de la fuerza del Río Genil para la molienda del trigo y el cereal. Aquí El Tempranillo acudió en más de una ocasión a ayudar a su padre a la molienda del grano.
Los visitantes de esta singular ruta no sólo podrán hacerse una idea de cómo los famosos bandoleros de la época vivían, sino que podrá contemplar paisajes naturales como el de Laguna Amarga y Dulce, reserva natural de gran valor natural, que además está plagada de una gran cantidad de aves, algunas de ellas incluso en peligro de extinción.
Retomando los pasos de la cuadrilla del Tempranillo, un lugar de obligada visita para el turismo es el museo Genil en Badolatosa. Este río que recorre Andalucía sirvió como refugio en muchas ocasiones a los hombres del bandolero. Otro lugar de interés que la propia ruta recomienda al viajero es la visita a la Ermita de Nuestra señora de la Fuensanta. En esta Ermita el Rey Fernando VII indulto a José María ‘El Tempranillo’ que además fue nombrado jefe de un destacamento militar.
Pero antes de olvidarnos de su pasado en la bandolería, es de obligada visita las cuevas donde estos hombres se refugiaban y vivían.
El broche a este viaje por la serranía siguiendo los pasos de los bandoleros lo pone la visita a la última morada del ‘El Tempranillo’ en la Iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Alameda, donde sus restos descansan para la historia y para su leyenda. En la zona, si el visitante no ha quedado saciado por la historia del forajido, podrá visitar unas termas romanas del siglo I Antes de Cristo.
Para más información, recomendamos visitar la página web: www.rutadeltempranillo.org
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